Calificado por Baudelaire como el "más moderno de los artistas", Delacroix despreciaba su época, odiaba el progreso y era conservador en sus gustos y actitudes; considerado de manera unánime la encarnación del Romanticismo en Francia, el pintor desdeñaba esta consideración y se reafirmaba como pintor clásico, respetuoso de la tradición, aunque no del academicismo. Delacroix es la materialización consumada de las paradojas, grandezas y dispersiones del movimiento romántico.
(Huérfano en el cementerio)
( Vista del mar desde las colinas de Dieppe)


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