En nuestras recientes vacaciones de verano, nos animamos y cruzamos el estrecho de Gibraltar para viajar a Tánger, situada al norte de marruecos .Nos embarcamos en el ferry, que resulto bastante movido, y con nuestros pasaportes en mano descubrimos un mundo totalmente nuevo para nosotros.
Empezamos nuestro viaje en autobús para descubrir la zona nueva de Tánger, como el barrio español, en la primera parada mi marido pudo montarse en camello que resulto ser un poco fraude, por que te montabas daba dos pasos y te bajaban, pero por un euro no se puede pedir mucho.
Después descubrimos el Tánger de verdad, el zoco localizado en el corazón de la ciudad, calles que dan al mar, mezquitas, encantadores de serpientes, bazares tradicionales,hornos de pan en plena calle, pobreza..calles llenas de encanto y misterio que a la vez dan miedo por que parecen laberintos en los que casi no entra luz del sol a causa de su estrechez.
Con una hora menos de diferencia con España, nos dieron de comer a las 11:00 en un comedor con un encanto especial,músicos árabes tocando y cantando en directo y deleitándonos de la comida Marroquí.
Salimos de aquel comedor y en la puerta nos esperaban cientos de vendedores ambulantes que en pocos minutos nos marearon,nos querían vender todo,,incluso en varias ocasiones nos lo regalaban!! si no fueran tan insistentes seguramente comprariamos mas y lo único que consiguen es el efecto contrario.
Tánger es un enclave multicultural de comunidades musulmanas, judías y cristianas,ofrece cinco diferentes tipos de sistemas educativos : el marroquí, el británico, el español, el francés y el norteamericano.
Otro viaje que no olvidaremos...


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