En mi reciente visita al Louvre, esta antigua joya de la escultura llamó mi atención de una manera muy impactante,te la encuentras en lo alto de una larga escalera y te da la impresión que no puedes dejar de mirarla. Me gustaría animar a toda esa gente amante del arte que encontraran un hueco en su vida para visitar el museo del Louvre- París.
La Victoria de Samotracia, representada como una mujer con alas que acaba de posarse con brío sobre la proa de un navío. Aún mantiene las alas desplegadas y sus ropas se arremolinan por el viento marino. La estatua ha perdido la cabeza y los brazos. Viste un fino jitón transparente atado con un nudo bajo el pecho, que presiona la tela. Los infinitos pliegues del ligero vestido fluyen alrededor del cuerpo, se pegan al pecho y vientre, insinúan y realzan las bellas formas redondeadas. Descansa el peso sobre la pierna derecha mientras la izquierda va hacia atrás, en una suave y larga ondulación.
Arte helenístico, último periodo de la escultura griega: complicación compositiva, ilusionismo escenográfico, grandiosidad y ruptura de la proporción clásica, realismo, ruptura del equilibrio, gusto por el movimiento, la tensión dramática, sensualidad y belleza, habilidad técnica.
La obra, una de las más bellas del mundo antiguo, se atribuye a Pithócritos, escultor poco conocido de la Escuela de Rodas, una de las principales de la etapa helenística (siglos III-II-I a.C). El autor refleja su dominio de la técnica y la maestría en la representación del realismo en cada rincón de la obra.


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